|
Antes de tomar la decisión de que piso habrá en nuestro hogar debemos pensar que clase de vida llevamos. Esto es necesario para tener en cuenta la durabilidad y resistencia de nuestro piso. Por ejemplo, las maderas duras son muy bonitas pero no son aconsejables para una familia numerosa y con animales. En cambio, los laminados son muchas más resistentes y también proporcionan un ambiente con estilo.
También hay que tener en cuenta el tipo de clima. Existen pisos más o menos fríos, cálidos o no. Una vez que tengamos en claro cuál es el tipo de piso más apto para nuestro hogar iremos acercándonos al estilo que queremos definir.
Otro paso importante a la hora de definir el piso es medir la dificultad y regularidad que nos lleva su limpieza. Las maderas duras llevan más cuidado y requieren de un mayor mantenimiento, por eso es recomendable que se encuentren en espacios poco transitados. De forma contraria, en espacios muy concurridos, la limpieza deberá ser una tarea poco dificultosa.
|