En toda cocina se combinan dos elementos que debemos saber armonizar y equilibrar en pos de efectos positivos: el agua y el fuego. Para esto, no debemos tener el horno enfrentado a la heladera ni a la mesada donde lavamos los platos, pues favoreceríamos al antagonismo fuego-agua.
Las mesas para el desayuno son buenas porque constituyen un punto focal de interés y además pueden servir para separar el horno de la heladera y la lavadora.
A su vez, para tener un buen feng shui en la cocina, debemos intentar tener la heladera bien surtida de alimentos a cualquier hora, todos los días de la semana.
En el Feng Shui los cinco elementos fundamentales son: Árbol, Fuego, Tierra, Metal y Agua.
El equilibrio de estos elementos es la clave para mantener la energía Chi saludable. Cuando se lo aplica a la cocina, el objetivo es incorporar los cinco elementos en cada comida:
MADERA: sabores agrios (aceitunas y vinagre)
FUEGO: sabores amargos (cebollas)
TIERRA: sabores dulces (choclo y frutas)
METAL: sabores picantes (ajo y mostaza)
AGUA: sabores salados (pescado y carnes).
El objetivo del Feng Shui es obtener un equilibrio en las energías Yin y Yang. En este caso, los alimentos yang son salados y los yin son los refrescantes y dulces, por lo que, para obtener una dieta equilibrada, debemos mezclar ambos ingredientes.
Por otro lado, la madera es la superficie ideal para la cocina ya que proporciona una superficie yin sobre la cual preparar la comida, armonizando con el acero del cuchillo.
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