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Existen algunos tipos de plantas que habitan en nuestros jardines y terrazas que poseen particularidades que pueden originarnos envenenamientos, reacciones adversas en la piel y alteraciones gástricas.
Las más conocidas son las Ortigas y las flores de la Camelia Japónica. Otras, como El Tejo (Taxus Bacata), poseen veneno en sus hojas, ramos y tronco, excepto en su fruto que es comestible. Algunas, como el Laurel Real (Laurocerasus), las Euphorbias, a las que pertenecen la conocida Flor de Pascua (Poinsetia) y la Espina de Cristo, segregan un jugo espeso, de color blanco, con aspecto similar a la leche, que con sólo tomar contacto con los ojos produce trastornos interiores.
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