Tener un lindo y prolijo jardín no es tarea fácil, pero se puede lograr con diarios y esporádicos cuidados. Sólo debemos dedicarle tiempo a tres tareas indispensables: el Drenaje, la Poda, y el Abono.
Mejorar el drenaje
El suelo ubicado debajo del césped se compacta muy fácilmente, endureciéndose bastante e impidiendo el paso del agua. Esto provoca un incremento de riego que lo único que consigue es el estancamiento de agua.
La solución está en pinchar la superficie de las zonas que parezcan secas o encharcadas para que, de esta manera, el agua pueda ser bien absorvida.
Descartar las malas hierbas
“Yerba mala nunca muere”, señala el dicho popular. Generalmente, en cualquier jardín, crecen malas hierbas que deben ser eliminadas a mano, sacándolas de raíz, y no con herbicidas que puedan llegar a perjudicar el césped de nuestro jardín.
La mejor forma de solucionarlo es utilizando pequeñas herramientas de jardinería que nos permitan extraer delicadamente la mala hierba con su raíz.
Abonar
El césped necesita abono, principalmente en primavera, para conseguir reforzar su color y su raíz. Es importante realizar una buena y pareja distribución del fertilizante por todo nuestro jardín, para que no quede acumulado en zonas concretas y queme de esta manera las raíces.
La solución es la organización y delimitación de zonas que serán espolvoreadas de fertilizante y una vez finalizada esta actividad, empapadas con un buen riego intensivo.
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